Aquí, mindfulness no tiene por qué significar silencio o sentarse con las piernas cruzadas. El clown y la atención plena se unen en el arte de estar ahí: presencia abierta, aceptación radical, acogida de lo que es… incluso de lo que molesta. El payaso muestra cómo: ser sin querer, sentir sin juzgar, aceptar sin filtrar. A través del juego, el movimiento, los momentos de silencio y la exploración corporal, seguirás una llamada interior hacia una mayor libertad. Aprenderás a afrontar los tropiezos, los fracasos y las maravillas, y descubrirás nuevas facetas de ti mismo más verdaderas, más vulnerables y más vivas. El objetivo: conectar cabeza, corazón y cuerpo, y redescubrir una ligereza que no rehúye la profundidad.
