Todo un mes como viaje de autoexploración, comunidad y cocreación. La experiencia está dirigida a jóvenes adultos, y también a los que son «jóvenes de corazón». El programa mezcla aprendizaje y trabajo práctico en los distintos departamentos de la finca, con un enfoque de «aprender trabajando», y la integración de tres talleres intensivos a lo largo del mes. Descubrirás lo que significa vivir en comunidad: cultivar parte de tus propios alimentos en un huerto de permacultura, cocinar comida vegetariana sana, meditar, bailar, conectar con la naturaleza y preguntarte qué es lo esencial: qué es lo que realmente importa, cuál es mi objetivo, cómo puedo vivir de otra manera… El grupo (de unas 12 a 20 personas) también construye su propio círculo, sienta las bases y avanza unido, a menudo fuera de su zona de confort, pero «en la magia», animado por la seguridad del lugar y del colectivo.
